Amáida

Amáida

Una vuelta a la vida. Dos vueltas por el café.

Creamos una cafetería-homenaje a una tía modista: guiños al hilo, a la puntada y a las tramas… ¡las de la vida y las del café!

ARGENTINA – BUENOS AIRES
Belgrano

Creamos una marca protagonizada por una mujer que nunca vamos a conocer, aunque nos hubiera encantado. Descubrimos su mundo, su personalidad y sus deseos a través de las historias y recuerdos de su sobrina Nati, dueña de la cafetería. Aída era una modista apasionada, amante de la vida, los viajes y la familia: coqueta, detallista y generosa. La conversación fue el primer atajo hacia la identidad.

Primer desafío: el nombre tenía que contener en su composición el nombre de la tía. De todas las combinaciones posibles, ganó Amáida por flechazo: una de sus sobrinas nietas había soñado con ese nombre. Se trata de una fusión entre amar y Aída, es decir, la expresión verbal del amor familiar por Aída.

Para el concepto de marca partimos de la historia real, aunque no pensamos en un taller o atelier de costura literal. El logotipo recrea serifs ornamentales y las tramas del sistema gráfico reponen el punto cruz del mundo textil. En la paleta cromática domina el turquesa, el favorito de Nati: sereno y sutil, elegante y con buena presencia.

Trabajamos sobre las realizaciones del lenguaje textil que atraviesan lo cotidiano a nivel verbal, visual y espacial: las metáforas narrativas sobre la confección, las tramas del sistema gráfico que reponen el punto cruz, los almohadones con forma de botón, las sogas colgantes para luminarias que simulan pliegues textiles, los plafones de pared que parecen apliques, la barra que recrea un gran cajón de sastre.

Amáida

Para vincular al producto y la experiencia en el café con la vida en el taller de costura, pensamos en tres elementos que atraviesan ambos mundos: el molde que contiene, el hilo que une y la puntada que acerca. Así definimos “los tres tiempos” de la costura, el café y la pastelería:

El dibujo del molde es una metáfora del tostado del café y el amasado de recetas dulces y saladas.

El enhebrado del hilo es una metáfora de la preparación del café y el horneado de esas recetas.

La puntada o costura de la pieza es una metáfora del momento en el que se sirve el café y la terminación de esas recetas antes de entregarlas.

Amáida es un caso poco frecuente de marca personal: es íntima y con una protagonista inaccesible, pero cercana. Es explícita en su homenaje y se pone de pie en la atención de sus creadoras, que adaptan la experiencia de la creación a medida (un vestido, un traje, un conjunto) en una cafetería que deja ver mucho más que sus hilos.